jueves, 21 de octubre de 2010

Ilusiones :)

Mi segundo día con un blog, no está mal.
Hoy me han dado las mejores noticias que a un alumno como yo se le puede dar: ¡viaje a Suecia!
No te imaginas las ganas que tengo ahora mismo de ir...

Encima hoy la liaremos Rafa y yo haciendo otro blog ;), si supierais la que os a caído...

miércoles, 20 de octubre de 2010

Un día de pelea.

Un día muy movidito, sí. 
La "pelea" estaba fijada para la salida del instituto sobre las tres menos cuarto. Ambos contendientes andaban por una acera distinta. Uno, el que iba a "pegar", era más grande y fuerte; el otro; la supuesta víctima, era más pequeño... pero él se lo había "buscado" a lo largo de la semana, ya que cuando le tienes que pegar a alguien mas chico que tú no vas con otra persona...
Éramos unas veinte personas en una acera, yo incluido, y en la otra acera eran más o menos la misma cantidad de australopitecus. 
Cuando le dimos la vuelta a la esquina, habrían unas 500 personas por lo menos (no sé cuántos exactamente) esperando a que "algo" ocurriera. Así que éramos "quinientos y pico" en un lado y unos veinte en el otro.
Sólo faltó que se desplazara uno de los contendientes a la otra acera para que una gran masa saliera corriendo. No miraron a los coches que cruzaban, ni a la gente que atropellaban , a nada... partida de salvajes. Sólo les interesaba una cosa en este mundo: 2 tontos peleándose (yo estaba en primera fila cómo no xD). En toda esa gran masa de cuerpos sólo se oían gritos y abucheos, como romanos en el Colilseo. 
Nada mas el primer empujón se avistó a una cosa moverse. No era alumno ni alumna, era mayor. Esa "cosa" iba a ser el "desgraciao" que iba a impedir la pelea, la diversión, el placer inigualable que se siente al ver dos niños solucionar un problema como hombres (eso era antes, ahora es una desgracia ver a dos personas que son normales pelearse como niños...).
Sólo faltó la voluntad de un hombre para hacer frente a toda una masa de personas. Qué valor. Es el valor que hace que la adrenalina fluya por tus venas. El valor que se te viene de repente. Ese valor que viene cuando se tiene que defender a tu hijo cuando le iban a dar la mayor paliza de su vida...
Pues el valor y la voluntad de un sólo hombre bastó para arruinar el día de muchos y alegrar la de unos pocos...
Seguramente mucha gente lo nombrará de mil maneras distintas, y no bonitas, pero nunca olvidaré que la voluntad de un sólo hombre fue la que me salvó de una situación parecida una vez...